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Rompiendo el silencio, de Esperanza Puente

Prólogo de Cristina López Schlichting al libro de Esperanza Puente ROMPIENDO EL SILENCIO, publicado por la Editorial Libros libres

Lean este libro, por favor. Depende de ustedes que lo que aquí hay escrito se conozca y divulgue. Esperanza Puente ha dado el tremendo salto entre su intimidad lacerante y la escena pública para que el mundo sepa del infierno por el que pasan las mujeres que abortan. Ella ha padecido vergüenza, miedo, escarnio; ahora nos toca a nosotros coger el testigo.

Hay libros que merecen la pena por un estilo literario refinado; otros son curiosos o divertidos y los hay, en fin, que reflejan minuciosamente un aspecto de la realidad, sea un país, una tradición o una receta. Este texto es del tercer tipo, pero no refleja una geografía ni una cultura, salvo la cultura de la muerte y la geografía del horror. Las mujeres que aquí cuentan su testimonio narran algo cuidadosamente oculto hasta ahora en nuestro país: el calvario de las clínicas, el síndrome post aborto, el desprecio social, la soledad. Cien mil mujeres abortan anualmente en España. Nuestro país se ha convertido en una referencia internacional del turismo abortista. Todas se ponen en peligro, todas sufren, muchas no se recuperan jamás. Es la crónica de un fracaso colectivo sobre el que sólo se pronuncian aquellos que, por razones ideológicas, económicas o políticas prefieren ver arruinada la vida de una mujer a plantearse alternativas.

Conocí a Esperanza Puente el día en que vino a contar su caso a mi programa vespertino de COPE. La suya no era una historia de marginalidad ni miseria. Hija de una familia de clase media y excelente reputación, se ha quedado embarazada dos veces como madre soltera, circunstancia que no tiene nada de casual: muchas de las víctimas del aborto buscan nuevos embarazos para compensarse del primer trauma. Es un mecanismo endiablado pero humanísimo. Éste y otros muchos detalles nos son desconocidos porque de este tema no se habla si no es para alabar la eliminación de los “embarazos no deseados”. De Esperanza me sorprendieron su cabeza perfectamente amueblada, su discurso directo, nada ideológico, y el profundo trabajo realizado sobre su persona después de tanto sufrimiento. El día en que relató su caso en antena los oyentes nos brearon a llamadas. Están ustedes ante los secretos más íntimos de una mujer que tuvo que llamar “Julia” a su segundo hijo para poder hacer el duelo por su muerte y recuperarse del golpe.

Éste no es un libro más, lector. Es un libro que te desvela parte de tu realidad social. Un libro con cuya lectura empiezas a cambiar el mundo porque contribuyes a que se conozca un infierno escondido. El testimonio de Esperanza –precioso nombre– ya ha servido mucho. Entre otras cosas para que distintas mujeres abandonen la idea de abortar y den a luz a sus hijos. También para que otras hablen por fin de lo que les aconteció hace años y les sigue destrozando el corazón. Finalmente, para romper el círculo de exclusión que toda una localidad, la del pueblo que la vio nacer, trazó en su momento en torno a ella: los vecinos han tenido que rendirse ante la evidencia de un valor y una humanidad poco comunes.

Hay aquí datos históricos interesantes sobre el aborto, como el hecho de que fueron el comunismo ruso, en 1920, o el nazismo alemán, en 1935, los primeros en permitirlo y legislarlo. O reflexiones sobre la batalla lingüística que ha hecho posible la victoria social de las tesis abortistas y que consiste, por ejemplo, en llamar “embarazo no deseado” al embarazo imprevisto o “derechos reproductivos” al aborto. Pero el valor fundamental de este libro es testimonial. Lo que aquí se cuenta les ha pasado a estas mujeres y hombres (porque también los hombres padecen el aborto), personas que años después no pueden abrazar a sus sobrinos porque recuerdan a sus hijos perdidos, o que van a los parques a mirar niños de la misma edad que hubiesen tenido los suyos. Personas con depresiones, ansiedad, sentimiento de culpa, insomnio, ahogos nocturnos, incapacidad sexual, angustia. Personas con un antes y un después.

Quien hoy en día tiene el placer de conocer a Esperanza Puente no puede imaginar que fue, durante años, “arisca, triste, asustadiza, hipersensible”, que se autolesionaba y despreciaba.

Ahora, cuando gracias a un valor y una sinceridad enormes Esperanza ha superado el trauma post aborto, se sumerge voluntariamente en el esfuerzo intelectual y moral de recuperar todas y cada una de las páginas de su tragedia para que el mundo sepa lo que pasó ella y pasan cientos de miles de mujeres. Que este esfuerzo no sea baldío, lector. Recorre el texto, asimílalo y pásalo a otros. Regálalo, difúndelo. Que nadie pueda tapar lo que aquí se cuenta.

La pequeña María

María tiene nombre y apellidos, un padre, una madre, tres hermanos y muchos compañeros de viaje.

Su vida fue muy corta, poco más de nueve meses. Su muerte, anunciada e inevitable: sus pulmones apenas la permitirían vivir unas horas fuera del seno materno.

Y sin embargo, su corta vida y su muerte sosegada han dado para mucho. Son muchas las personas que han sabido y sabrán de su existencia, muchos los pensamientos que estaban puestos en ella el día de su nacimiento y muchos más aún los que se le seguirán dedicando, porque María ha puesto nombre y rostro a tantos niños para quienes la vida es y será solo intrauterina.

Quizás se ha asomado a este mundo para abanderar a todos aquellos a los que se les niega el haber sido porque han pasado sin nombre ni apellidos, sin padre ni madre, sin hermanos ni compañeros de viaje.

María nació y murió el 6 de octubre de 2010

La Vida, por Alfonso Ussía

Hoy en Madrid, con lluvia, con nieve o con el sol en lo alto, se reunirán centenares de miles de personas que defienden el derecho a la vida de los seres humanos.  Centenares de miles de personas, venidas de todos los rincones de España, que consideran que asesinar no puede convertirse en un derecho. Por ello, que estiman que la nueva ley del aborto aprobaba por los pelos y por los pactos en el Parlamento es una ley criminal.  Es de esperar que esas personas, sorprendentes y maravillosas, que padecen el síndrome de Down, no falten a la cita.  A partir de ahora la sociedad tiene el derecho de no permitir que nazcan. 

No es una cuestión de creencias religiosas ni de dogmatismos beatos.  Concierne a la moral y la ética de las personas. Los partidarios de la ley asesina quieren reducir la discusión a Iglesia sí o Iglesia no, cuando el debate va mucho más allá. Por supuesto que en la conciencia de un cristiano no cabe la posibilidad de dar muerte al ser humano más indefenso. Pero aceptar esa simpleza de confrontación moral e intelectual es el objetivo de los partidarios del genocidio legalizado.

Hoy en Madrid se reunirán sin asperezas y con esperanza, una pequeña parte de los españoles incapaces de establecer la diferencia entre lo que es un ser vivo y un ser humano dependiendo de la semana de gestación de la madre. Ese, y no otro, es el argumento fundamental que la ministra analfabeta ha puesto sobre el sangriento tapete. Es decir, que el ser humano adquiere esa condición de acuerdo con el tiempo que lleva en el seno de su madre.

En los planes de reproducción y conservación del lince ibérico y del oso pardo, muy generosamente financiados por el Gobierno de España, los autonómicos y la Comunidad Europea, y que este escribidor de ustedes aplaude sin reservas, el lince es lince y el oso es oso desde el momento en que la lince hembra –la analfabeta diría «linza»– y la osa madre muestran los primeros síntomas de empreñación. Esa suerte no la tienen los humanos. Para serlo, necesitan pasar la barrera de unas semanas caprichosamente calculadas por un grupo de desaprensivos e ignorantes, durante las cuales estarán legalmente desamparados y a disposición de decisiones egoístas, económicas o simplemente criminales. El feto humano no es más que un inconcreto ser vivo hasta que alcanza la frontera que Bibiana Aído ha dispuesto para ser considerado «un ser humano».

Antes de llegar a esa inaceptable frontera, su asesinato es legal. Después su cuerpo pasará a una amable trituradora y el crimen será un derecho. Es posible que los partidarios de los torturadores estimen que la negación al derecho de vivir del «nasciturus» sea consecuencia de su condición de «delincuentes comunes».  Eso no se le ha ocurrido todavía al estalinista Guillermo Toledo, y le brindo la idea, para que prosiga con su brillantez intelectual, moral y ética.

¿Es el asesinato de un ser indefenso sinónimo de progreso? ¿Es la defensa de la vida de un ser humano indefenso una rasgo de intolerancia fascista?¿Son los buenos los que matan y los malos los que luchan por el derecho a vivir de los seres humanos?  Allá cada uno con su conciencia. Hoy se reúnen en Madrid los partidarios de la vida. Los que van a combatir sin violencia y hasta el final la Ley que convierte el asesinato en un derecho.  La Ley asesina. Ni Hitler ni Stalin se atrevieron a tanto.

Alfonso USSÍA

Artículo publicado en La Razón el 8 de marzo de 2010.

Tim Tebow, estrella de rugby y defensor de la vida

Tim Tebow es una conocida estrella del fútbol americano universitario además de un comprometido defensor de la vida.

Tim Tebow  protagoniza junto con su madre, misionera protestante, un anuncio en el que la agradece por no abortar aún a riesgo de su vida. Un mensaje poderoso, realizado por la organización estadounidense«Focus on the family» (Enfoque a la Familia) y con el que se espera llegar a millones de espectadores, ya que será emitido por la cadena de televisión CBS durante la final de la Super Bowl, el evento deportivo más seguido en Estados Unidos.

En el anuncio, Pamela Tebow cuenta cómo siguió adelante con su embarazo a pesar de la alta probabilidad de complicaciones graves. Cuando estaba embarazada de Tim, la madre de Tebow servía como misionera evangélica junto al padre del futbolista en Filipinas. Durante la gestación, contrajo una infección severa y los médicos le propusieron abortar para salvar su vida. La mujer se opuso y superó la infección. Una decisión valiente que permitió que Tim viniera al mundo el 14 de agosto de 1987.

Gary Schneeberger, de Enfoque a la Familia, considera que el anuncio “celebra la vida y la familia“,  y que “no tiene nada de político o controvertido”. “Es una historia personal de amor entre una madre y su hijo”.

En opinión de otros, como para la activista proasbortista Erin Matson, vicepresidenta de la Organización Nacional de Mujeres (NOW, por sus siglas en inglés) “este anuncio es francamente ofensivo”… “es odio pintado de amor. Envía el mensaje de que el aborto siempre es un error”.

El propio Tim Tebow entró en la polémica al comentar que quienes rechazan este anuncio que defiende la vida “deben al menos respetar que yo defienda lo que creo. Siempre he estado convencido de esto porque esa es la razón por la que estoy aquí. Mi madre fue una mujer muy valiente”.

“I call him my miracle baby. He almost did not make it into this world.  I can remember so many times when I almost lost him.  It was so hard.  Well, he is all grown up now and I still worry about him.  Everybody treats him like he is different, but to me he is just my baby.  He is my Timmy and I love him.”  “Thanks mom, I love you too”

Aborto libre y progresismo por Miguel Delibes

Artículo de Miguel Delibes

Publicado en el periódico ABC el 2o de diciembre de 2007

En estos días en que tan frecuentes son las manifestaciones en favor del aborto libre, me ha llamado la atención un grito que, como una exigencia natural, coreaban las manifestantes: «Nosotras parimos, nosotras decidimos». En principio, la reclamación parece incontestable y así lo sería si lo parido fuese algo inanimado, algo que el día de mañana no pudiese, a su vez, objetar dicha exigencia, esto es, parte interesada, hoy muda, de tan importante decisión.

La defensa de la vida suele basarse en todas partes en razones éticas, generalmente de moral religiosa, y lo que se discute en principio es si el feto es o no es un ser portador de derechos y deberes desde el instante de la concepción. Yo creo que esto puede llevarnos a argumentaciones bizantinas a favor y en contra, pero una cosa está clara: el óvulo fecundado es algo vivo, un proyecto de ser, con un código genético propio que con toda probabilidad llegará a serlo del todo si los que ya disponemos de razón no truncamos artificialmente el proceso de viabilidad.

De aquí se deduce que el aborto no es matar (parece muy fuerte eso de calificar al abortista de asesino), sino interrumpir vida; no es lo mismo suprimir a una persona hecha y derecha que impedir que un embrión consume su desarrollo por las razones que sea. Lo importante, en este dilema, es que el feto aún carece de voz, pero, como proyecto de persona que es, parece natural que alguien tome su defensa, puesto que es la parte débil del litigio.

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Blood money, una película que denuncia el negocio del aborto

By manifiestoporlavida

Hollywood produce por primera vez un filme que denuncia explícitamente el negocio del aborto. Dirigida por David K. Kyle, ‘Blood Money’ se ocupa de temas distintos relacionados con el aborto en los EEUU, desde el polémico caso de Roe contra Wade o de Planned Parenthood, donde una de sus miembros describe la avaricia y el ansia de dinero de los centros abortistas: “Teníamos un plan completo para promover el aborto y lo denominamos ‘educación sexual’. El plan consistía en romper con la inocencia natural de los jóvenes, separarlos de sus padres y sus valores y convertirlos en expertos en sexo en sus propias vidas para que vinieran a nosotros, donde les daríamos pastillas anticonceptivas de baja dosis para que las chicas quedasen embarazadas o condones defectuosos. La meta era de tres a cinco abortos por cada joven entre los 13 y 15 años”.

La película refleja el hecho científico que demuestra que la vida comienza en la concepción, y de cómo afecta el aborto a las mujeres que han hecho al menos uno. El objeto es comprender mejor esta cruda realidad que lleva cada año a más de 3.500 mujeres norteamericanas a abortar. El filme, que se halla en postproducción, incluye entrevistas con los líderes del movimiento provida y con mujeres que han abortado alguna vez en su vida.

Para Kyle, el aborto es un negocio para las clínicas abortistas y tiene trágicas consecuencias para la mujer aunque se vende como una solución para que desaparezca el problema, el feto. El director añade que “hay que conseguir que aflore la verdad para salvar a los no nacidos“.

Discurso por la Vida de Eduardo Verastegui

Discurso de clausura de la Manifestación por la Vida en Madrid, 17 de octubre de 2009

Eduardo Verastegui, actor, productor y cantante mexicano

Buenas tardes España, es un gran honor para mí estar aquí con todos Vds. en este día histórico en donde la voz de la Verdad se une en defensa de la Vida. Mucho se ha hablado estos meses, estos años, y se seguirá hablando, sobre las víctimas del aborto. Sabemos, y lo saben también quienes se lucran por ello, que el niño en primer lugar y luego la madre, son las principales víctimas de estas leyes tan injustas como rentables para unos pocos. Pero no se habla, y esto es así de forma deliberada, del padre que ha contribuido a que la concepción haya sido posible.

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Discurso por la Vida de Benigno Blanco

Discurso de clausura de la Manifestación por la Vida, Madrid 17 de octubre de 2009

Benigno Blanco, Presidente del Foro Español de la Familia

Muchas gracias por vuestra presencia hoy en las calles de Madrid para hacer llegar a todo el mundo el mensaje de que el debate sobre el aborto, no sólo no está cerrado, sino que somos millones de personas las que nos comprometemos a no darlo por cerrado hasta que no haya ningún aborto.

La presencia de cada uno de nosotros en esta manifestación es un compromiso personal y colectivo de lucha por la vida y la mujer que hoy alcanza un punto de madurez tras años de trabajo en la oscuridad y que no se va a detener hasta que las leyes, las políticas públicas y los comportamientos privados traten con el respeto que se merecen al niño que va a nacer y a su madre. Esta manifestación no acaba ahora, cuando dentro de unos minutos se cierre este acto, sino que:

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¡Hola mundo!

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Bienvenidos a un espacio que recoge las voces que me dais, a mí, cigoto, embrión, feto, nonato o nasciturus:

Voces que se alzan para defender la vida, asociaciones e iniciativas, manifiestos, libros, relatos, testimonios o cartas abiertas.

Un espacio que recaba información también para vosotros, para que reflexionéis conmigo y sobre mí antes de tomar una decisión dramática e irreparable.

Dramática e irreparable para mí que me niegas la oportunidad de llorar y de reír, pero también para ti que no podrás conocerme y no podrás olvidarme.